Como vimos hace unos días en los diez mandamientos del running, una de las cosas más importantes a la hora de empezar a correr es invertir en material de calidad. Las zapatillas, sin duda, deben ser tu primera inversión.

Hoy te voy a dar recomendaciones para elegir unas buenas zapatillas. También veremos otras formas de comenzar con buen pie en el mundo del running. Esto te ayudará a evitar lesiones y a hacer más fácil tu vida de runner.

Muchos de nosotros hemos tomado el hobby de correr muy entusiasmados para, en cuestión de semanas, desarrollar alguna dolencia o lesión que nos hace abandonar esta afición tan sana. O lo más grave, retorcernos el tobillo justo antes de una carrera. ¿Pero por qué?

Foto de ashisports.es
Foto de ashisports.es

Elige un buen calzado

Las zapatillas son el material básico para practicar el running. Entonces, hay que asegurarse de que se adapten bien a la forma de tu pie y a tu pisada. Demasiada presión en el talón o en la punta puede comportar cierta inestabilidad y acabar en una lesión. Tu pisada afecta, asimismo, a tus tobillos, rodillas y caderas, así que es fundamental tomarte tu tiempo eligiendo tu calzado y comparar distintas marcas y modelos, como puedes hacer en esta web: http://www.venta.com.ar/zapatillas.

Unas zapatillas demasiado duras te van a perjudicar, pero también lo van a hacer unas demasiado blandas. También hay que tener en cuenta si corres por asfalto o por caminos. Sea como sea, normalmente se aconseja un diseño minimalista para disminuir el riesgo de lesiones y dolor crónico.

Foto de womenalia.com
Foto de womenalia.com

Desarrolla una buena técnica

A parte del material que llevamos, hay otros factores que conducen a desarrollar dolencias en el running. Muchas veces, como he comentado, la energía del principiante es tan grande que no se raciona y se da todo de golpe para después quedarnos sin fuerzas para el día de la carrera. Es importante hacerse un planning de entrenamiento para evitar que esto ocurra. En él puedes incluir sesiones suaves, sesiones de intervalos de alta intensidad y sesiones de larga distancia.

Además, hay que prestar atención a la pisada. Correr parece algo muy natural, pero realmente hay que pensar cómo mover el cuerpo con la técnica correcta para evitar lesiones. Una postura general con la espalda recta, hombros abiertos y cabeza alta te ayudarán a mejorar el rendimiento y a reducir el posible dolor causado por el ejercicio. Además, fomentarás la circulación de oxígeno a través de los pulmones, lo que mejorará la circulación y el buen funcionamiento de tus músculos.

Los otros factores a considerar son tu velocidad y tu rutina de recuperación. Por un lado, adecuar el ritmo al que corres para que sea tu velocidad natural es algo que debes hacer al principio, independientemente del ritmo de tus compañeros. Por otro lado, asegurar una buena recuperación después de una sesión también es clave. Buena alimentación, un baño, un masaje o hasta una visita al fisioterapeuta te ayudarán a sentirte mejor.

Y ya sabes, ante cualquier duda en cuanto a postura o rutina de entrenamiento, lo mejor es consultarlo con un profesional. ¡Happy running!